Biografía: https://escriturayescritoresbiografias.blogspot.com/2024/04/camilla-lackberg.html
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RELECTURA 📖 Los gritos del pasado (24-08-2026)Edición original: 2004
Título original: Predikanten
Título original: Predikanten
Despertó con un martilleante dolor de cabeza y una sensación pegajosa en la boca. Jenny no sabía dónde estaba. Lo último que recordaba era que iba en un coche que había parado cuando ella hacía autoestop; de repente, se había visto arrojada a una especie de extraña y oscura realidad. Al principio, ni siquiera tuvo miedo. Tenía la impresión de que debía de tratarse de un sueño del que despertaría en cualquier momento, para descubrir que se hallaba en la caravana de sus padres.
Tras unos minutos, empezó a tomar conciencia de la realidad: jamás despertaría de aquel sueño. Presa del pánico, empezó a tantear la oscuridad que la rodeaba y, en la última de las paredes, notó que había listones de madera. Una escalera. Subió a tientas los peldaños hasta que se dio un golpe en la cabeza. Un techo detuvo su ascenso después de tan sólo un par de peldaños y la sensación de claustrofobia se hizo asfixiante. Calculó que a duras penas podría ponerse de pie en la habitación, pero poco más. Y, por lo que dedujo de su recorrido alrededor de las paredes, no tendrían más de un par de metros. Desesperada, empezó a empujar hacia arriba los listones en que terminaba la escalera y notó que uno de ellos cedía ligeramente, aunque estaba lejos de soltarse del todo. Oyó entonces el ruido de una cadena y comprendió que, probablemente, la trampilla estaría cerrada por el exterior con un candado.
Tras otro par de intentos de empujar la trampilla, volvió a bajar, decepcionada, y se sentó en el suelo de tierra abrazada a sus rodillas. El sonido de pasos procedentes del exterior la hizo acurrucarse más al fondo del habitáculo, tan lejos como pudo.
Cuando el hombre bajó hasta donde ella se encontraba, casi pudo ver su rostro, pese a que no había luz. Lo había visto cuando paró a recogerla en su coche, y esto la aterraba: ella podía identificarlo y sabía qué coche tenía, lo que significaba que él jamás la dejaría salir viva de allí.
Empezó a gritar, mientras él le tapaba la boca con suavidad y le hablaba para tranquilizarla. Una vez convencido de que Jenny no seguiría gritando, retiró la mano de su boca y empezó a desnudarla despacio. La tocaba con fruición, casi con cariño. Jenny oyó que su respiración cambiaba, cada vez más pesada, y cerró los ojos para evitar pensar en lo que venía a continuación.
Después, él se disculpó. Más tarde, vino el dolor.
