domingo, 30 de agosto de 2026

Lucinda Riley: La hermana sombra. La historia de Star

Biografía: https://escriturayescritoresbiografias.blogspot.com/2024/08/lucinda-riley.html

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30/07/2026 - 30/08/2026

—Te aseguro que el horripilante viaje que acabamos de hacer merecerá la pena —afirmó Orlando mientras cruzaba el parque y yo lo seguía con la sensación de que, efectivamente, nos habíamos transportado a una era mucho más agradable.
La torre de una iglesia se erguía entre los viejos edificios de madera y los lugareños charlaban a las puertas de establecimientos coloridos o descansaban en los bancos del parque.
Mi guía se detuvo abruptamente delante de una cafetería con un escaparate dividido en parteluces y lleno de dulces y sostuvo la puerta para que yo entrata antes. Una mujer que servía a un cliente alzó la vista y esbozó una enorme sonrisa al verlo.
—¡Señor Orlando! Qué alegría verle por aquí.
—Igualmente, querida señora Meadows. ¿Cómo la trata la vida últimamente?
—Son tiempos duros para los comercios pequeños como el nuestro. Ya habrá visto lo que ha pasado aquí al lado —dijo señalando hacia la izquierda con el pulgar.
—No, hemos venido por la otra parte. ¿Qué ha ocurrido?
—El señor Meadows ha tenido que cerrar la librería. Los dos alquileres nos estaban matando. Y la cafetería es el establecimiento que hace negocio.
Pareció que a Orlando le hubieran dado un puñetazo en el estómago.
—¿Han cerrado la librería?
—Sí, hace ya dos meses, pero de momento no hemos encontrado nadie que quiera quedarse el traspaso. ¿Van a comer aquí?
—Sí, por supuesto —dijo Orlando—. ¿Qué tenemos hoy?
—Pastel de pollo y puré de patatas.
—Pues, si no le importa, tomaremos dos de esos, señora Meadows. Con dos copas de...
—Sancerre —respondió la señora Meadows por él—. Está usted tan escuálido como siempre, señor Orlando. ¿Esa jovencita suya no le da de comer? —preguntó señalándome con la cabeza y dirigiéndome una sonrisa.
—Le aseguro que me alimenta tan bien como lo hacía usted antes. Vamos, señorita Star.
Nos sentamos a un nudosa mesa de pino y Orlando se dejó caer sobre su silla de madera negando con la cabeza.
—Qué tragedia. Otra parte más de mi vida anterior que ha desaparecido. La librería de Meadows era un faro de paz y tranquilidad que iluminaba mis recuerdos de la infancia. Y ahora ya no está.

Edición original: 2016
Traducción de Sergio Lledó Rando y Ana Isabel Sánchez Díez
Título original: The Shadow Sister
Edición digital para eBook

★★★★★

He empezado este libro unos días antes de salir para el Camino de Santiago. Ha sido la lectura elegida para no molestar por la noche a los peregrinos de los albergues: la tenue luz del móvil me permite coger el sueño leyendo, sin que incomode a los compañeros de habitación.
Al mismo tiempo, tenía otro libro en papel que me acompañaba en las esperas de las estaciones de tren. Esto ha hecho que haya tardado un mes en leer La hermana sombra.
De todas formas, no ha sido un libro que haya despertado mi interés. Entiendo que hay un trabajo detrás para describir la época eduardiana en Inglaterra, pero la historia que cuenta es bastante plana. Hablando con otras personas que ya han leído todos los libros de la serie Las siete hermanas, coincidían en decir que éste es uno de los más flojitos.

lunes, 24 de agosto de 2026

Camilla Läckberg: Los gritos del pasado

Biografía: https://escriturayescritoresbiografias.blogspot.com/2024/04/camilla-lackberg.html

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 RELECTURA 
 📖 Los gritos del pasado (24-08-2026)

Edición original: 2004
Título original: Predikanten

Despertó con un martilleante dolor de cabeza y una sensación pegajosa en la boca. Jenny no sabía dónde estaba. Lo último que recordaba era que iba en un coche que había parado cuando ella hacía autoestop; de repente, se había visto arrojada a una especie de extraña y oscura realidad. Al principio, ni siquiera tuvo miedo. Tenía la impresión de que debía de tratarse de un sueño del que despertaría en cualquier momento, para descubrir que se hallaba en la caravana de sus padres.
Tras unos minutos, empezó a tomar conciencia de la realidad: jamás despertaría de aquel sueño. Presa del pánico, empezó a tantear la oscuridad que la rodeaba y, en la última de las paredes, notó que había listones de madera. Una escalera. Subió a tientas los peldaños hasta que se dio un golpe en la cabeza. Un techo detuvo su ascenso después de tan sólo un par de peldaños y la sensación de claustrofobia se hizo asfixiante. Calculó que a duras penas podría ponerse de pie en la habitación, pero poco más. Y, por lo que dedujo de su recorrido alrededor de las paredes, no tendrían más de un par de metros. Desesperada, empezó a empujar hacia arriba los listones en que terminaba la escalera y notó que uno de ellos cedía ligeramente, aunque estaba lejos de soltarse del todo. Oyó entonces el ruido de una cadena y comprendió que, probablemente, la trampilla estaría cerrada por el exterior con un candado.
Tras otro par de intentos de empujar la trampilla, volvió a bajar, decepcionada, y se sentó en el suelo de tierra abrazada a sus rodillas. El sonido de pasos procedentes del exterior la hizo acurrucarse más al fondo del habitáculo, tan lejos como pudo.
Cuando el hombre bajó hasta donde ella se encontraba, casi pudo ver su rostro, pese a que no había luz. Lo había visto cuando paró a recogerla en su coche, y esto la aterraba: ella podía identificarlo y sabía qué coche tenía, lo que significaba que él jamás la dejaría salir viva de allí.
Empezó a gritar, mientras él le tapaba la boca con suavidad y le hablaba para tranquilizarla. Una vez convencido de que Jenny no seguiría gritando, retiró la mano de su boca y empezó a desnudarla despacio. La tocaba con fruición, casi con cariño. Jenny oyó que su respiración cambiaba, cada vez más pesada, y cerró los ojos para evitar pensar en lo que venía a continuación.
Después, él se disculpó. Más tarde, vino el dolor.