miércoles, 4 de julio de 2012

Fray Luis de León, una vida poco retirada

Luis de León nace en Belmonte (Cuenca) en 1527, probablemente, o quizá en 1528, según el biógrafo Adolphe de Coster. Belmonte era entonces un pueblo de unos 1.000 habitantes, con arcos, soportales, casas encaladas, y unos cuantos escudos nobiliarios de piedra en las fachadas. De familia rica e influyente, su padre, abogado, pasaría a Granada como juez en 1541; un tío suyo era catedrático de derecho canónico en Salamanca; otro tío, abogado famoso en la corte real.
El joven Luis crece en Belmonte, aprende a leer y cantar con un ayo o tutor, acompaña a su padre en viajes a Madrid y Valladolid. En 1541 ó 1542 Luis probablemente inicia sus estudios formales en un colegio de Salamanca, pero unos meses más tarde lo hallamos de novicio en el Convento de San Pedro, de la Orden de los Agustinos, también en Salamanca. Profesa en 1544, sin dejar de estudiar en la Universidad. El doctorado en teología en aquella época suponía unos nueve años de estudio.
En mayo de 1560 recibía el grado de licenciado, y en junio el de Maestro en Teología. En 1561 compite por una cátedra vacante, de teología tomista, y gana por 108 votos contra 55. Su elocuencia, en castellano y en latín, corre parejas con una inteligencia profunda y creadora. Incluso sus enemigos, que aumentan cada día, reconocen su inmenso talento.
Hijo de don Lope Ponce de León y de doña Inés de Valera, no carecía, como es el caso de tantos españoles ilustres de los siglos XV y XVI, de antepasados conversos. Fray Luis se refiere más de una vez a "los sabios hebreos". Sabemos que lo que en Italia podía llevarse a cabo sin mayor problema, por lo menos hasta Galileo, en España creaba de inmediato dificultades considerables: Castilla estaba pasando por una época conflictiva, y la función del intelectual dedicado sin reservas al oficio de pensar se convertía cada vez más en un oficio lleno de dificultades y sinsabores. Añádanse a ello las envidias y rencillas entre colegas y las hondas rivalidades entre las Órdenes religiosas, en particular entre dominicos y agustinos, y resulta más fácil comprender que el éxito mismo de Fray Luis como pensador, humanista y traductor de textos bíblicos tenía que crearle un hondo conflicto frente a la Inquisición.
En marzo de 1572 Luis de León fue detenido por la Inquisición y encarcelado en los calabozos del Santo Oficio en Valladolid. Había sido denunciado por varios de sus colegas por criticar el texto latino de la Biblia, la Vulgata, y preferir el texto hebreo; por introducir novedades peligrosas en asuntos teológicos; y se le criticaba también haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares.
Casi cinco años pasó Fray Luis en una celda oscura, angustiado por no saber, durante mucho tiempo, de qué se le acusaba y quiénes eran sus acusadores. Enfermo -sufría del corazón-, no tenía acceso a su médico. Pero, finalmente, fue absuelto, reivindicado, y todo volvió a la normalidad. Tuvo ocasión de leer, meditar, escribir: algunos de sus mejores poemas nacieron en aquellos días de amargura.
En cuanto a la anécdota más difundida relativa a aquellos difíciles años y al momento de reinvindicación de su inocencia, la famosa frase que Luis de León hubiera pronunciado al reanudar su curso en Salamanca, "Decíamos ayer...", Federico de Onís ha señalado, en forma que parece definitiva, que nos hallamos ante una tradición apócrifa y tardía, que no merece crédito; Luis de León no regresó a su antigua cátedra sino que recibió una cátedra nueva y diferente; los nombramientos a cátedras duraban cuatro años únicamente, y nuestro poeta había renunciado a la suya durante su encarcelamiento. Como símbolo de superación de sus sufrimientos y posible perdón de sus agresores puede tener cierta validez psicológica. Pero el propio Fray Luis prefirió otro símbolo para expresar su actitud: hizo dibujar un roble (una "carrasca") podado o atacado por un hacha: es sabido que la poda mejora el crecimiento de muchos árboles; y en la segunda Oda a Felipe Ruiz escribe:


Bien como la ñudosa
carrasca, en alto risco desmochada
con hacha poderosa.
del ser despedazada
del hierro torna rica y esforzada...


Es decir: en lugar de herirlo o abatirlo, sus enemigos no habían hecho sino acrecentar la fuerza, la energía moral y física, y la creatividad de Fray Luis. Nunca se había sentido tan seguro de sí mismo como después de pasar aquellos años en la cárcel inquisitorial. Ninguna de sus opiniones cambió, antes bien siguió defendiendo sus ideas con tanta o más energía que antes.
El resto de su vida lo constituyen una larga serie de triunfos intelectuales y sociales. En diciembre de 1576 es declarado inocente y puesto en libertad. Salamanca le recibe triunfalmente. En 1578 obtiene la cátedra vitalicia de Filosofía Moral; en 1579 oposita nuevamente y obtiene la cátedra de Sagrada Escritura. En 1583 aparece la primera edición de La perfecta casada y la primera parte de De los nombres de Cristo. En 1588 publica en Salamanca Los libros de la Madre Teresa de Jesús. En 1591 es elegido Provincial de su Orden en Castilla. Muere pocos días después en Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

sábado, 23 de junio de 2012

Habitaciones cerradas


No recuerdo qué es lo que nos llevó a encargarlo en el Círculo de Lectores. Sería su reseña, que nos pareciera sugerente, o también que Barcelona fuera uno de sus principales personajes.

Lo leyó primero mi mujer, y en las noches de invierno, bajo las mantas, me decía: "Te va a encantar".
Comencé a leerlo a mediados del mes de mayo, y me ha tenido ocupado algo más de un mes (... este mes difícil de final de curso, de exámenes, correcciones, reuniones de evaluación). Mi cabeza agradecía ese rato de quietud del final del día, entre las páginas de Habitaciones cerradas, intentando descifrar la personalidad de Amadeo Lax Golorons.
Efectivamente, me ha encantado. Un recorrido por el siglo XX, la historia reciente de la ciudad de Barcelona, las tres generaciones de una familia burguesa catalana, el espiritismo, las voces de los fantasmas, los secretos escondidos en habitaciones tapiadas, el romanticismo, las luchas obreras... un edificio rematado por tejados puntiagudos en el Paseo de Gracia... esto es Habitaciones cerradas.
Mucho antes de terminarlo, ya lo recomendaba a mis amigos. Espero que sea un libro que aún dé mucho que hablar, porque Care Santos merece un mayor reconocimiento por este extraordinario trabajo.

miércoles, 13 de junio de 2012

La prosa: el auge de la novela

En el Renacimiento se produjo un importante desarrollo de la prosa. En prosa se escribieron obras didácticas destinadas a transmitir la ideología del momento, como es el caso de La perfecta casada, de Fray Luis de León. Y también se escribieron obras destinadas a justificar y recrear sucesos históricos importantes, tales como el saqueo de Roma por las tropas de Carlos I o la conquista de México por Hernán Cortés. Escritores como Alfonso de Valdés, con su obra Diálogo de las cosas acaecidas en Roma, o Bernal Díaz del Castillo, con su Historia verdadera de la conquista de Nueva España, pertenecen a esta corriente de prosa histórica que tanto éxito tuvo durante el Renacimiento.
Pero, sobre todo, la gran aportación del Renacimiento a la prosa fue el cultivo de la prosa de ficción, de modo que es en esta época, precisamente con el Lazarillo de Tormes, cuando aparece en España la novela moderna.


El Lazarillo de Tormes
En 1554 salió a la luz una novela radicalmente distinta de cuantas hasta entonces se habían escrito. Se trata de la Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.
El Lazarillo, de autor anónimo, presenta la novedad de tener como protagonista a un personaje de baja extracción social, a un "pícaro". Con esta novela nace la novela picaresca, un género característico de la literatura castellana que había de tener amplio desarrollo en el siglo XVII.


Argumento del Lazarillo: la trayectoria de un pícaro
El Lazarillo narra en forma autobiográfica la vida de Lázaro, un muchacho pobre que se ve obligado a servir a distintos amos para sobrevivir.
La obra se presenta como una carta dirigida a un Vuestra Merced, en la que el propio Lázaro cuenta los sucesos más destacados de su vida para explicar su situación en el momento en que escribe. Esta situación, identificada como el caso, es su posición desahogada como pregonero en Toledo a costa de permitir las relaciones de su mujer con el arcipreste, quien le mantiene en el cargo de pregonero.


Y pues Vuestra Merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parescióme no tomalle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona, y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron a buen puerto.


Características del Lazarillo: los rasgos de la novela picaresca
En El Lazarillo aparecen por primera vez los rasgos característicos de la novela picaresca. Estos rasgos se refieren al protagonista, a la técnica narrativa y a la estructura.

  • El protagonista, o pícaro, es un personaje marginal, un ser marcado por el destino que se ve obligado a servir como mozo de varios amos. Es característico, además, que el pícaro evolucione a lo largo de la novela incorporando las experiencias positivas o negativas por las que pasa.
  • La técnica narrativa utilizada es la autobiográfica, lo que permite recoger la realidad desde el punto de vista del pícaro.
  • La estructura de la obra viene dada por la trayectoria vital del pícaro que le lleva a la posición final desde la que escribe. Y todos los episodios están organizados en función del final.
El estilo del Lazarillo: el realismo
Por oposición a las novelas de la época, de corte idealista, El Lazarillo presenta una visión realista del mundo: sus personajes son de carne y hueso y muchos de ellos se mueven, no por altos ideales, sino por intereses mezquinos. El realismo se manifiesta también en el hecho de enmarcar la acción en lugares concretos y bien conocidos por todos (Salamanca, Escalona, Toledo...).
Para reflejar esta visión del mundo, el autor utiliza un lenguaje sencillo y llano, próximo al usado por la gente del pueblo.

Verraco en el puente romano sobre
el río Tormes, Salamanca
Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto me dijo:
- Lázaro; llega el oído a ese toro y oirás gran ruido dentro dél.
Yo simplemente llegué, creyendo ser así. Y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y dióme una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada y díjome:
- Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.

miércoles, 6 de junio de 2012

La literatura religiosa: la mística

El ambiente de exaltación religiosa que se vivió durante el reinado de Felipe II dio lugar a dos corrientes espirituales: la ascética y la mística.

  • La ascética es un camino de perfeccionamiento espiritual mediante la oración y el sacrificio que prepara el alma para recibir los dones que proceden de Dios.
  • La mística es un estado de perfeccionamiento espiritual en el que el alma percibe la presencia de Dios, recibe sus dones y acaba uniéndose con él.
Estas corrientes, y en especial la mística, dieron lugar a una literatura en prosa y en verso de gran calidad cuyas figuras más destacadas fueron Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
Teresa de Cepeda y Ahumada, nacida en Ávila, llevó una vida muy activa como reformadora de la Orden del Carmelo. Es, con San Juan, quien mejor ha sabido analizar la experiencia mística. Entre sus obras en prosa, destaca El castillo interior o Las moradas, que describe el alma como un castillo formado por muchas moradas, en cuyo centro tiene lugar la unión con Dios.
Santa Teresa escribe con un estilo llano y sencillo y con frecuencia alude a lo cotidiano para hacer comprender sus experiencias más elevadas.

San Juan de la Cruz
Juan de Yepes, San Juan de la Cruz, es considerado como el mejor poeta lírico de la literatura castellana. Nació en Fontiveros (Ávila) el año 1542. Siendo muy joven, ingresó en la Orden del Carmelo y conoció a Santa Teresa de Jesús, quien lo animó a reformar la rama masculina de la Orden. Pero en 1577, algunos frailes carmelitas que rechazaban la reforma lo encarcelaron en un convento de Toledo, de donde consiguió escapar al cabo de ocho meses descolgándose por una ventana. Poco después prosiguió su labor reformadora en Andalucía. Murió en Úbeda (Jaén) en 1591.

La obra de un místico: la más alta expresión del amor
Para San Juan, la poesía es un medio de comunicarse con Dios. Su poesía es la voz de un alma inflamada de amor divino y su tema es siempre el de la unión mística.
Aunque escribió diversas poesías en metros tradicionales y también obras en prosa, bastan tres poemas, escritos en liras, para situar a San Juan en la cima de la lírica española de todos los tiempos: Cántico espiritual, Noche oscura del alma y Llama de amor viva.
  • Cántico espiritual es un conjunto de cuarenta liras en las que se desarrolla un asunto alegórico: la esposa -que representa el alma- busca a su Amado -que representa a Dios- entre las criaturas de la naturaleza. Una vez que lo encuentra, la esposa y el Amado entablan un diálogo lleno de belleza que culmina con la unión mística.
  • Noche oscura del alma es un breve poema formado por ocho liras. En él se desarrolla el mismo tema que en el Cántico: el alma abandona su casa para ir al encuentro del amado.
  • Llama de amor viva es un poema de tan solo 24 versos centrados en la unión mística.
Estilo: la expresión simbólica de lo inefable
La experiencia mística es una experiencia sobrenatural y, por tanto, inefable, intraducible a palabras. Por eso, San Juan se ve obligado a recurrir a un lenguaje cargado de símbolos y paradojas: la Amada es el alma, el Amado es Dios, la llama es el amor, testigos de la unión mística son la música callada o la soledad sonora... Este lenguaje simbólico confiere a su poesía un gran poder de evocación.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La poesía lírica. La influencia italiana

En el siglo XVI se produjo una profunda renovación de la poesía castellana. En 1526, el poeta catalán Juan Boscán se entrevistó con el embajador veneciano  Andrea Navagero, quien le sugirió que empleara en castellano los metros italianos. Así lo hizo Boscán, quien a su vez invitó a su amigo Garcilaso a seguir su ejemplo. De esta manera se instauró una corriente poética de corte italianizante caracterizada por el uso de poemas y estrofas basados en el verso endecasílabo: sonetos, canciones, tercetos encadenados, octavas reales...
Los principales representantes de esta corriente italianizante fueron Garcilaso de la Vega y Fray Luis de León.


Garcilaso de la Vega
Garcilaso fue el gran renovador de la poesía castellana en el Renacimiento. Hombre de letras y de armas, encarnó el ideal renacentista del cortesano. Y su poesía, exquisita y llena de musicalidad, le valió la fama de "príncipe de los poetas castellanos".
Nació en Toledo el año 1501. Participó junto al emperador Carlos en numerosas campañas militares. Estuvo enamorado de Isabel Freyre, una dama portuguesa que fue la musa inspiradora de su poesía. Este amor y la posterior muerte de su amada causaron al poeta un profundo dolor.
Garcilaso residió en dos ocasiones en Italia y allí tuvo ocasión de conocer de cerca la cultura italiana, que tanto influyó en su poesía. Murió el año 1536 a consecuencia de las heridas que le produjeron en el asalto a una fortaleza del sur de Francia.


Sepulcro de Garcilaso en la iglesia
 de San Pedro Mártir (Toledo)
La obra de una vida breve
La obra de Garcilaso se reduce a una epístola, dos elegías, tres églogas, cinco canciones y treinta y ocho sonetos. De esta corta producción destacan las églogas primera y tercera.
Las églogas son composiciones poéticas dialogadas en las que unos pastores hablan de sus amores desdichados en el marco de una naturaleza idílica. Pertenecen, pues, al género pastoril.

  • La Égloga primera nos presenta a dos pastores, Salicio y Nemoroso, que se duelen de su triste suerte. Salicio se queja de los desdenes de su amada Galatea y Nemoroso llora la muerte de Elisa. Ambos pastores representan al propio Garcilaso en dos momentos de su vida.
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de cantar, sus quejas imitando.
  • La Égloga tercera nos muestra una naturaleza en armonía. La acción transcurre en un paisaje idealizado, lleno de árboles, a orillas del Tajo. De las aguas apacibles y transparentes del río surgen cuatro ninfas que tejen tapices en los que representan motivos mitológicos relacionados con el amor y la muerte.
Un estilo armonioso
De acuerdo con el ideal renacentista, el estilo de Garcilaso se caracteriza por la naturalidad, que contrasta con la artificiosidad de la lírica cortesana del momento. Sus versos están dotados de una musicalidad suave y armoniosa y de un ritmo pausado, remansado. Sus poemas respiran la misma suavidad y armonía que los paisajes que describe:


Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas...


Fray Luis de León
Fray Luis de Léon, fraile agustino, continuó la tradición inaugurada por Garcilaso, armonizando en su obra el espíritu renacentista y el cristiano. Persona de amplia cultura, conocía las lenguas clásicas y el hebreo, y en su tiempo fue muy apreciado por sus traducciones y por las obras que escribió en latín.
Nació en Belmonte (Cuenca) el año 1527, y pasó la mayor parte de su vida en Salamanca, de cuya universidad fue catedrático. Su vida estuvo marcada por una constante contradicción entre su anhelo de paz y las continuas intrigas en las que se vio envuelto. Fruto de estas intrigas fue la denuncia que sufrió ante la Santa Inquisición por haber traducido la obra bíblica el Cantar de los Cantares. Debido a esta denuncia, Fray Luis permaneció casi cinco años en prisión, al cabo de los cuales fue absuelto. Murió en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) en 1591.
En medio de la agitación de su vida, Fray Luis reflejó su ansia de paz en estos famosos versos:


¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!


Fray Luis de León
Universidad de Salamanca
La obra de Fray Luis: Renacimiento y cristianismo
Fray Luis escribió en prosa y en verso, pero debe su fama a su obra lírica. Él concedía escasa importancia a sus poemas (los llamaba sus "obrecillas"), pero actualmente son sus obras más valoradas.
Sus poesías tratan como tema básico el ansia de paz, de infinitud, de unión con Dios. Entre ellas destacan Vida retirada, que nos presenta la naturaleza como un lugar de reposo en el que el alma aspira a la fusión con lo infinito; Noche serena, que expresa la añoranza de la gloria a través de la contemplación de una noche estrellada; y Oda a Francisco Salinas, que refleja la elevación espiritual a través de la música.


Un estilo depurado
El propio Fray Luis formula en sólo tres palabras el ideal estético al que aspira: claridad, armonía y dulzura, cualidades que únicamente se consiguen mediante la selección:


Dicen que no hablo en romance porque no hablo desatadamente y sin orden, y porque pongo en las palabras concierto y las escojo y les doy su lugar; porque piensan que hablar romance es hablar como se habla en el vulgo, y no conocen que el bien hablar no es común, sino negocio de particular juicio, ansí en lo que se dice como en la manera como se dice; y negocio que de las palabras que todos hablan elige las que convienen y mira el sonido dellas, y aun cuenta a veces las letras, y las pesa y las mide y las compone para que no solamente digan con claridad lo que se pretende decir, sino también con armonía y dulzura.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La literatura renacentista

Llamamos Siglo de Oro a un extenso período comprendido entre la proclamación de Carlos I como rey de España en 1517 y la muerte de Calderón de la Barca en 1681, durante el cual florecieron extraordinariamente las letras y las artes. El Renacimiento forma parte de esta edad de oro de las letras españolas.
El Renacimiento en España tiene una primera etapa que coincide con el reinado de Carlos I. En este tiempo, España, abierta y cosmopolita, asimiló la influencia del Renacimiento italiano. El más alto representante de la literatura de la época fue Garcilaso, el poeta que, de acuerdo con el ideal renacentista, supo aunar en su persona el cultivo de las letras y de las armas.
Felipe II, de Tiziano (1551)
La segunda etapa del Renacimiento español coincide con el reinado de Felipe II, durante el cual España se cierra al exterior. Es la época en que se crearon y desarrollaron géneros autóctonos de gran valor como la literatura mística y la novela picaresca.


Características de la literatura renacentista
El Renacimiento supuso una profunda renovación de los temas literarios, las formas métricas, el estilo y los géneros.


1) Temas. La literatura de la época refleja en gran medida el mundo clásico y el Renacimiento italiano, sin olvidar los temas propios. Por influencia de la antigüedad grecolatina, se trata el tema de la naturaleza, concebida como símbolo de armonía, y los mitos griegos, en especial los relacionados con el amor. Uno de los temas más tratados es el amor idealizado, a la manera del poeta italiano Petrarca.
En estos versos, por ejemplo, Garcilaso aúna el tema amoroso con la visión de una naturaleza idealizada:


Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamento
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa,
y dulce primavera deseaba.


Por otra parte, los acontecimientos históricos se convierten en fuente de inspiración para los escritores, como corresponde a una época en que están vigentes los ideales del imperio. Así, los episodios del descubrimiento y la conquista de América se plasman en diversas obras literarias. Y el sentimiento religioso, el amor en su vertiente divina, inspira a muchos autores, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVI, durante el reinado de Felipe II.


2) Formas métricas. La influencia italiana se manifiesta en la introducción de versos y estrofas de origen italiano, especialmente el verso endecasílabo y el soneto.


3) Estilo. La lengua literaria en el Renacimiento tiende a lograr la belleza formal mediante un lenguaje poco artificioso. El gusto por la naturalidad, propio del Renacimiento, se manifiesta, por ejemplo, en el Lazarillo de Tormes o en las obras de Santa Teresa.


4) Géneros. En el Renacimiento español se cultiva la poesía lírica, género típicamente renacentista, se desarrolla la prosa y el teatro y se crean algunos géneros nuevos como puede ser la novela picaresca.

lunes, 14 de mayo de 2012

El tiempo mientras tanto

Carmen Amoraga fue finalista del Premio Planeta 2010 con esta elegante novela, en muchos momentos muy emocionante, construida como el juego de las muñecas rusas: dentro de cada personaje aparece otro que tiene un nuevo protagonismo.
Apenas he tardado quince días en leerla, es una novela para disfrutarla en ratos largos de lectura, para encontrarle ese tono intimista de los personajes: mientras acompañan a María José, en coma, en la soledad del hospital, reconstruyen sus infelices vidas y buscan un giro positivo a los días que les quedan por vivir.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Renacimiento: Una época de cambios

Busto y escudo de armas de Carlos I,
en la entrada del Monasterio de Yuste (Cáceres)
La literatura renacentista supone una ruptura respecto a la literatura medieval. En efecto, durante el Renacimiento aparecen nuevos temas, nuevos géneros, nuevos personajes, ligados a los acontecimientos y al ambiente cultural de la época.

  1. La expansión por Europa y América que experimentó España durante la época de Carlos I como consecuencia de la política imperial, dio lugar a un interés creciente por el género histórico y a un resurgir de la épica. Así, por ejemplo, la conquista de América dio lugar a la llamada literatura de Indias, una literatura de carácter histórico escrita por autores que vivieron los hechos que narran, como el caso del cronista Bernal Díaz del Castillo. En este clima bélico surgió también una corriente épica, de la que La Araucana, de Alonso de Ercilla, es el exponente más notable.
  2. Las preocupaciones religiosas propias de la época -búsqueda de las fuentes originales del cristianismo y defensa del catolicismo frente a las tesis difundidas por Lutero- propiciaron en España el nacimiento de una literatura religiosa de extraordinaria calidad que culminó en la mística. Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz son los mejores representantes de esta literatura centrada en el sentimiento religioso.
  3. El clasicismo imperante en la época como fruto del entusiasmo por la cultura grecolatina se tradujo en literatura en la utilización de géneros y temas de la antigüedad clásica. Así Garcilaso cultiva la poesía pastoril, tal como lo había hecho el poeta latino Virgilio. Y la naturaleza, el amor y los mitos griegos y romanos se convierten en temas predominantes en la lírica renacentista.
  4. Los cambios políticos y económicos provocaron a su vez un conjunto de cambios sociales de los que la literatura también se hizo eco. Nace así en ese nuevo contexto social el género de la novela picaresca, que nos da fe del empobrecimiento de la nobleza o del crecimiento de las ciudades, a las cuales afluían gentes muy diversas cuyo objetivo no era otro que progresar en la escala social con el menor esfuerzo posible. Así, por las páginas del Lazarillo de Tormes o de las Novelas ejemplares de Cervantes vemos desfilar personajes como los hidalgos empobrecidos, los hampones de Sevilla o los pícaros, que tanta importancia tienen en la literatura española.

El Lazarillo y el ciego, a las orillas del río Tormes, en Salamanca

miércoles, 2 de mayo de 2012

El Renacimiento

El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli,
pintado entre 1482 y 1484, es una de las pinturas más
 representativas del Renacimiento.
El Renacimiento fue un movimiento ideológico, artístico y literario que se gestó en Italia a finales de la Edad Media y desde allí se extendió a Europa propiciado por la invención de un instrumento que favoreció la difusión rápida de las ideas: la imprenta. Aunque carece de límites temporales precisos, el Renacimiento se identifica en España con el siglo XVI.
Los renacentistas consideraban la Edad Media como un período de oscuridad entre dos épocas culturalmente esplendorosas: la antigüedad grecolatina y la suya propia. De ahí el nombre de Renacimiento (renacer, volver a nacer) que dieron a su época.
La base ideológica del Renacimiento fue el redescubrimiento y valoración de la antigüedad clásica grecolatina. Y por eso este movimiento surgió de la mano de los humanistas precisamente en Italia, donde las ruinas arquitectónicas del antiguo Imperio Romano permanecían como testigos mudos de un pasado de esplendor.


El humanismo
El humanismo es un movimiento cultural que valora al ser humano por encima de todas las cosas. Su origen está en el conocimiento de las obras filosóficas y literarias griegas y latinas, que fueron estudiadas en profundidad y dadas a conocer por los humanistas.
El humanismo supuso una revolución, un cambio profundo en la concepción del mundo y de la vida. En efecto, el ser humano dejó de ser considerado como un peregrino en la tierra y se convirtió en centro del universo y medida de todas las cosas. Se valoraron, por consiguiente, tanto su inteligencia y su espíritu como su cuerpo, de acuerdo con la máxima clásica "mente sana en un cuerpo sano", al tiempo que se exaltaba la vida como un valor en sí mismo.
La valoración del ser humano no impidió que los humanistas se ocuparan de la religión y dedicaran sus esfuerzos al estudio de las fuentes originales del cristianismo.
Martín Lutero (1483-1546)
El análisis de los textos bíblicos originales y su traducción a las lenguas vulgares respondió a una preocupación por vivir una religiosidad más auténtica. Este anhelo supuso el caldo de cultivo en el que nacieron distintos intentos de reforma, entre los que destacó la reforma luterana. Las ideas de Lutero se extendieron rápidamente y provocaron la escisión de la comunidad cristiana en dos grandes bloques: católicos y protestantes.

sábado, 28 de abril de 2012

En el país de la nube blanca

No es sólo una novela histórico-romántica, como dicen en su promoción. Es una descripción, un estudio, del ser humano. Habla de ilusiones, de sueños, de proyectos, que se estrellan contra las miserias, las contradicciones, las mentiras, de una tierra dura, de un paisaje que requiere mucho esfuerzo para lograr superar el día a día.
Ante una nueva tierra, sin dueño, se abren riquezas para los que no tienen escrúpulos, pero si nos enfrentamos a este mundo con los ojos limpios, lo más seguro es que pueda con nosotros, que nos derrote.
En el país de la nube blanca, de Sarah Lark, es una novela interesante, bien escrita, y desde luego, recomendable.

jueves, 19 de abril de 2012

La riqueza expresiva de La Celestina

El estilo que utiliza Rojas se caracteriza ante todo por su riqueza expresiva. Dos son los elementos que contribuyen básicamente a esta riqueza expresiva: el uso del diálogo y la flexibilidad en la utilización del lenguaje.

  • El uso del diálogo y su viveza contribuyen a dar vida propia a los distintos personajes a la vez que otorgan contenido dramático a la acción.
  • La flexibilidad en la utilización del lenguaje se observa en la capacidad que manifiesta Rojas para recoger tanto el lenguaje de las clases altas -culto, retórico y latinizante-, como el lenguaje popular de criados y prostitutas, lleno de frescura, gracia y originalidad. Las barreras entre ambos tipos de lenguaje no son inamovibles, sino que en ocasiones Rojas pone en boca de los señores expresiones populares y viceversa, rompiendo de esta forma la rigidez medieval.
Interpretación de La Celestina: las posibilidades de lectura
La Celestina ofrece diversas posibilidades de lectura. Por eso, los críticos han dado interpretaciones muy diversas a esta obra. Las más fundamentadas han destacado los siguientes aspectos:
  • La lección moral: Según esta lectura, la obra pretendería, como afirma el propio Rojas al comienzo del texto, castigar a los locos enamorados que se dejan llevar por su pasión. El carácter ejemplificador de La Celestina quedaría de manifiesto con el trágico fin de muchos de sus personajes.
  • El reflejo de la crisis social: Una lectura de este tipo nos permite considerar la obra como un claro testimonio de la sociedad prerrenacentista, donde los valores medievales se derrumban frente a las nuevas formas de comportamiento, regidas por los intereses materiales.
  • La visión pesimista del mundo: Diversos aspectos de la obra nos permiten descubrir una visión fatalista de la existencia humana, en la que todo es lucha constante, y su único desenlace, el fracaso. Para algunos críticos, esta visión trágica de la vida estaría en relación con el origen converso del autor, que seguramente llenaría su vida de penalidades y contratiempos.
  • La nueva concepción del ser humano: A través de las páginas de La Celestina se va configurando un ser humano alejado de los moldes del cerrado mundo medieval, un ser humano caracterizado ante todo por su individualidad y por su libertad personal.
Estas y otras interpretaciones de la obra no son excluyentes, sino que aportan datos para construir nuestra peculiar y personal interpretación del texto.

Pervivencia de un clásico
La Celestina es una de esas obras cuyos personajes traspasan la frontera del tiempo y la convierten en un clásico de la literatura.
El éxito de la obra se produjo desde el momento mismo de su publicación. Prueba de ello son las numerosas ediciones y traducciones que se hicieron en los años posteriores. Con el paso del tiempo, al éxito entre los lectores se unió la admiración de los escritores que pretendieron continuar la obra y que crearon nuevas Celestinas, como fue el caso de Feliciano de Silva, autor de la Segunda Celestina.
Cartel de la película dirigida por Gerardo
Vera (1996)
Pero el influjo de la obra no quedó ahí, sino que podemos apreciar huellas celestinescas en autores como Lope de Rueda, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo... y más cercano en el tiempo, el propio Valle-Inclán.
En nuestros días, La Celestina se ha llevado tanto al cine como al teatro, a pesar de los problemas que plantea el texto para su puesta en escena debido al peculiar tratamiento que Rojas hace del espacio y del tiempo. Estas adaptaciones constituyen un claro testimonio de la vigencia actual de esta obra.

sábado, 14 de abril de 2012

La individualidad de los personajes

Si el desarrollo de los temas de La Celestina nos ofrece una muestra del espíritu prerrenacentista de Fernando de Rojas, el tratamiento de los personajes es una prueba contundente de ese mismo espíritu, ya que en su conjunto los personajes son un reflejo de la sociedad burguesa de finales del siglo XV.
La Celestina nos muestra una sociedad organizada en dos grupos claramente diferenciados: la clase de los señores -Calisto y Melibea- y la de los criados
-Pármeno, Sempronio, Lucrecia...
Pero lo más importante en cuanto a los personajes celestinescos es su perfecta caracterización, su individualidad. Por primera vez en la literatura castellana aparecen personajes que se van haciendo a sí mismos a través del diálogo y de las relaciones con los demás. Cada personaje tiene vida propia y va forjándose su propio destino, aunque sea a costa del engaño y la traición a los demás.
Algunos personajes, como Calisto, Melibea y Celestina, están caracterizados de forma especialmente brillante.
Calisto se nos presenta como un joven rico, que se mueve siguiendo únicamente su impulso amoroso. Frente a otros personajes de la obra, Calisto se nos muestra en ocasiones grotesco. La supuesta grandeza e idealización de su amor chocan con su comportamiento despiadado y vulgar. Por ejemplo, en su encuentro amoroso, ante las quejas de Melibea por su atrevimiento, Calisto responde de la siguiente manera:


CALISTO.   Señora, el que quiere comer el ave, quita primero las plumas.


Estas palabras nos sitúan frente a un personaje egoísta, que es capaz de todo para conseguir su fin y utiliza a los demás en beneficio propio. Su actitud interesada sale también a relucir ante la muerte de Celestina y de sus criados, a quienes condena una vez que dejan de serle útiles.
Melibea es una de las primeras muestras literarias de personajes femeninos que se van forjando en el transcurso de la obra. Al principio, se comporta como cabría esperar de la hija de Pleberio, pero rápidamente decide lo que quiere y actúa de forma resuelta y decidida para conseguirlo.
Frente a la pasividad de Calisto, Melibea actúa: prepara los encuentros, llama a Calisto, miente a sus padres... Su determinación la lleva a ser el personaje más consecuente de la obra, pues es capaz de suicidarse al saber que ha perdido la razón de su vida. Prueba de esta determinación son las palabras que pronuncia poco antes de morir:


MELIBEA.   Todo se ha hecho a mi voluntad.


Celestina es tal vez el personaje mejor caracterizado. Actúa por dinero y no duda en utilizar cualquier medio para conseguirlo. Su forma de comportamiento es el reflejo de una nueva moral basada en el interés personal y el afán de lucro.
Algunos críticos han señalado que Celestina es mucho más que un personaje de la obra de Rojas, en realidad actúa como factor de cohesión social, en tanto que forma parte de la estructura de la ciudad y pone en relación unos personajes con otros.
El resto de los personajes se mueven en un mundo de intereses y engaños, pero afirmando su individualidad y su dignidad personal. Las palabras de la prostituta Areúsa, explicando por qué nunca quiso ser criada de nadie son muy claras a este respecto:


AREÚSA.   ¡Oh tía y qué duro nombre y qué grave y soberbio es "señora" continuo en la boca! Por esto me vivo sobre mí, desde que me sé conocer. Que jamás me precié de llamarme de otrie, sino mía.

sábado, 7 de abril de 2012

Originalidad de la obra

La Celestina es una obra que no se parece a ninguna otra de las publicadas en su tiempo. Su forma, su lenguaje, el tratamiento de los temas o la caracterización de los personajes nos sitúan ante una obra única que representa como ninguna otra la transición de la sociedad medieval a la renacentista.
La singularidad de La Celestina hace que sea difícil adscribirla a un género determinado. Para unos autores, es un texto teatral, puesto que presenta la forma dialogada propia del género dramático. Para otros, se trata de una novela, ya que tiene una trama excesivamente dilatada y no respeta las unidades de espacio y de tiempo. Hay incluso quien piensa que, en realidad, es una muestra de un género mixto, una especie de novela dialogada, e incluso quien afirma que no pertenece a ninguno de los géneros convencionales.
Las únicas producciones literarias similares a La Celestina son las comedias humanísticas que se escribían en latín. Estas obras dramáticas, que trataban sobre atrevidos asuntos amorosos, pudieron servirle a Rojas como modelo estructural para componer su obra. Por eso, se considera La Celestina como la primera comedia humanística escrita en lengua vulgar.


Los problemas textuales
La invención de la imprenta facilitó el acceso del
pueblo a la obra literaria. En imagen, grabado sobre
la imprenta (Biblioteca Nacional de París).
La Celestina se publicó por primera vez el año 1499 en Burgos. Esta edición, que carecía de título y de nombre de autor, contaba con un total de 16 actos. A ella le siguieron otras ediciones, que dieron lugar a dos versiones diferentes de la obra:


  • La primera versión, conocida con el nombre de Comedia de Calisto y Melibea, consta de 16 actos. Este título aparece ya en la edición impresa en Toledo el año 1500, en la que también se incluyen los versos que revelan la identidad del autor.
  • La segunda versión consta de 21 actos y lleva por título Tragicomedia de Calisto y Melibea. Esta versión se publicó por primera vez en Zaragoza en 1507 y hoy se considera la versión definitiva.
Actualmente se conoce la obra como La Celestina, título con que venía denominándose desde el año 1519, aunque hasta la edición de Alcalá de 1569 no apareció como tal.

Más allá del didactismo

Síguese la comedia o tragicomedia de Calisto y Melibea, compuesta en reprehensión de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman y dicen ser su dios. Asimismo hecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes.

Con estas palabras encabeza Rojas su obra y enuncia un supuesto propósito moral: procurar el alejamiento de los amores mundanos y fomentar el amor a Cristo. Este mismo propósito vuelve a aparecer en las coplas finales, donde, en vista de lo ocurrido a los amantes por seguir sus locas pasiones, se nos invita a amar a Dios:

Pues aquí vemos cuán mal fenecieron
aquestos amantes, huigamos su danza,
amemos a aquel que espinas y lanza,
azotes y clavos su sangre vertieron.

Los críticos que defienden la intención moralizante de Rojas afirman que la obra es un ejemplo, una especie de fábula moral con un final aleccionador. Pero también hay quien afirma que, aunque Rojas no pudo separarse del didactismo propio de la literatura medieval, su obra es el resultado tanto de una intención artística como de una crítica social. Artísticamente Rojas ensaya un nuevo género literario en romance y compone una obra singular; socialmente, plasma la crisis de los valores medievales y el advenimiento de las nuevas formas de vida burguesas.

El tratamiento especial de los temas de siempre
Rojas trató en La Celestina muchos temas propios de la literatura medieval, pero los abordó desde una perspectiva original. De todos ellos destacan el amor, la muerte y la magia.

La fuerza del amor
El amor es en La Celestina la fuerza que mueve a sus personajes. Lo novedoso por parte de Rojas es que este sentimiento afecta no sólo a los personajes de las clases altas -Calisto y Melibea-, sino también a los propios criados.
Al principio de la obra parece que la relación entre Calisto y Melibea va a desenvolverse dentro de los límites del amor cortés, pero poco a poco se deja llevar por un intenso impulso erótico y se convierte en pasión alejada de toda regla.
La fuerza del amor es tan grande que en ocasiones llega a suplantar el culto a Dios y a convertirse en una especie de religión, como podemos apreciar a través de las palabras de Calisto en este diálogo:

SEMPRONIO.   ...lo que dices contradice la cristiana religión.
CALISTO.   ¿Qué a mí?
SEMPRONIO.   ¿Tú no eres cristiano?
CALISTO.   ¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y a Melibea amo.

La presencia de la muerte
Rojas aborda el tema de la muerte desde una perspectiva prerrenacentista. Los personajes se mueven con prisa, con conciencia de la brevedad de la vida y guiados por el impulso de aprovecharla al máximo. Sin embargo, cuando menos lo esperan aparece la muerte; y lo hace como consecuencia  de las pasiones desordenadas a las que se abandonan. Prueba de ello es que la mayoría de los personajes van muriendo en cuanto se entregan al loco amor.
Las trágicas consecuencias del amor están puestas en boca de Pleberio, quien le acusa de ser el causante directo de varias muertes:

Si amor fueses, amarías a tus sirvientes. Si los amases, no les darías pena. Si alegres viviesen, no se matarían, como agora mi amada hija. ¿En qué pararon tus sirvientes y sus ministros? La falsa alcahueta Celestina murió a manos de los más fieles compañeros que ella para tu servicio emponzoñado jamás halló. Ellos murieron degollados; Calisto, despeñado. Mi triste hija quiso tomar la misma muerte por seguirle. Esto todo causas. Dulce nombre te dieron; amargos hechos haces.

El poder de los hechizos
En varios lugares de la obra están presentes la magia y los hechizos, ambos de gran interés en la época. El pasaje donde más claramente se observa el tema de la hechicería pertenece al acto III, donde Celestina conjura a Plutón para conseguir doblegar la voluntad de Melibea:

Yo, Celestina, tu más conocida cliéntula, te conjuro por la virtud y fuerza de estas bermejas letras, por la sangre de aquella nocturna ave con que están escritas, por la gravedad de aquestos nombres y signos que en este papel se contienen, por la áspera ponzoña de las víboras de que este aceite fue hecho, con el cual unto este hilado; vengas sin tardanza a obedecer mi voluntad y en ello te envuelvas y con ello estés sin un momento te partir, hasta que Melibea con aparejada oportunidad que haya lo compre y con ello de tal manera quede enredada, que cuanto más lo mirare, tanto más su corazón se ablande a conceder mi petición, y se le abras y lastimes del crudo y fuerte amor de Calisto.

La petición de Celestina parece surtir efecto en los actos siguientes, en los que la alcahueta consigue poco a poco ablandar la voluntad de Melibea. Esto plantea hasta qué punto algunos personajes de la obra, especialmente Melibea, conservan su capacidad de actuar libremente.

viernes, 6 de abril de 2012

El autor: Fernando de Rojas

 En el año 1499 se publicó una obra que alcanzó un gran éxito en su tiempo y se ha convertido en uno de los clásicos de la literatura española: La Celestina. Su autor, Fernando de Rojas, muestra a través de ella la lucha entre dos concepciones de la vida muy diferentes: la concepción medieval, basada en la religiosidad, y la renacentista, que exalta la vida por encima de todo.


El autor: Fernando de Rojas
En el prólogo de la segunda edición de la obra figura una Carta del autor a un su amigo, en la que el autor, un abogado llamado Fernando de Rojas, afirma que encontró el primer acto de la obra y decidió continuarla durante unas vacaciones de apenas 15 días. Hoy en día, la mayor parte de la crítica acepta a partir del análisis lingüístico y estilístico de la obra que La Celestina es obra de dos autores diferentes: un escritor al que se debe el primer acto y cuyo nombre no conocemos, y Fernando de Rojas, responsable del resto de la obra.
Con respecto a Rojas, pocos son los datos biográficos de que disponemos. Al parecer nació en Puebla de Montalbán (Toledo), en el seno de una familia de judíos conversos, hacia el año 1476 y estudió Leyes en Salamanca. Murió en Talavera de la Reina.
Seguramente fue su condición de converso la que le llevó a ocultar su nombre tras las iniciales de unos versos que, leídos en vertical, nos permiten descubrir este texto:
EL BACHILLER FERNANDO DE ROJAS
ACABÓ LA COMEDIA DE CALYSTO Y MELYBEA
E FUE NASCIDO EN LA PUEVLA DE MONTALVÁN.

jueves, 5 de abril de 2012

Coplas, de Jorge Manrique

Estos dos últimos meses he estado repasando las Coplas de don Jorge Manrique por la muerte de su padre, siguiendo el estudio de Jesús Manuel Alda Tesán, en la edición de Cátedra de 1979.
Recojo aquí la Copla III, que, como bien dice Alda Tesán en el estudio introductorio, no hay que tocarla: es perfecta.


         Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
               qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
               e consumir;
         allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
               e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
               e los ricos.