Biografía: https://escriturayescritoresbiografias.blogspot.com/2026/09/delphine-de-vigan.html
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30/08/2026 - 05/09/2026
No la he llamado para decirle que vendría. Las conversaciones telefónicas se han vuelto tan confusas, tan desconcertantes, que me dejan siempre un horrible sabor a derrota.
Entro despacio en la habitación, para darle tiempo de hacerse a la idea.
Está de pie cerca de la ventana, como si la hubiese sorprendido en un momento de duda, de indecisión, detenida en tierra de nadie, entre el sillón y la cama. Lo que más me sorprende, lo que me deja estupefacta, es hasta qué punto ha cambiado en apenas unas semanas.
Se ha hecho vieja.
Esta vez sí.
Se le han hundido las mejillas, le ha cambiado el color de la piel, el cuerpo se le ha encogido, su estabilidad parece más precaria. No debo exteriorizar el dolor que la imagen me provoca, no debo mostrar ni sorpresa ni sobresalto, no debo permitir que el cuerpo me traicione con el más mínimo gesto de abatimiento. Mantengo la sonrisa y me dirijo hacia ella.
Michka me mira con incredulidad, sin poder salir de su asombro.
Imagino el trayecto que debe de recorrer la información hasta alcanzar su cerebro: aunque no la haya avisado, soy yo la que está aquí, acercándome a ella.
Edición original: 2019
Traducción de Pablo Martín Sánchez
Título original: Les gratitudes
Regalo de mi compañera de trabajo
★★★★★
Las gratitudes ha sido un regalo al finalizar el curso 2025-2026. En una comida despedíamos a un compañero que se jubilaba, y le hicimos regalos cariñosos para que se acordara de nosotros. Pero a su vez otra compañera nos regaló esta novela de De Vigan para darnos las gracias a todos.
Quise leerlo desde el día siguiente, porque ya conocía las buenas críticas que el libro tiene; pero las vacaciones de verano se imponían con otras lecturas. Así que fue al final de agosto cuando lo cogí por las noches. En realidad, se hace muy cortito y se saborea con agrado. El principio y el final son maravillosos, emotivos... Pero en el desarrollo de los capítulos centrales, la novela tarda demasiado en fluir.
Habla de la necesidad de dar las gracias a aquellos que nos importan. También la historia que nos cuenta de Michka es entrañable: cómo se queda por fin dormida, descansando, cuando sabe que, de algún modo, ha transmitido esas gratitudes que tanto le pesaban.
Pero sobre todo el libro es una descripción de lo que supone la vejez. El texto que he seleccionado para esta entrada es para mí un retrato fiel de cómo me sentí el día en que verdaderamente vi a mi padre viejo. Es verdad que llegó un día en que le vi la cara con otro color de piel y las mejillas hundidas... y ese día yo anduve con la cabeza casi en el suelo, por lo abatido que me encontraba. Esto es lo que más destaco del libro de De Vigan.
