martes, 5 de enero de 2016

Pío Baroja: Su concepción de la novela

Aunque confesó su escaso interés por las teorías estéticas, Baroja dedicó muchas páginas, especialmente en sus Memorias, a hablar de su labor.
Ante todo, la novela es para él un género multiforme, proteico:

Lo abarca todo: el libro filosófico, el psicológico, la aventura, la utopía, lo épico...

Estamos pues ante la típica novela abierta, o como él decía, permeable. Consecuencia de ello es su declarada despreocupación por la composición. Estaba en contra de los novelistas que parten de un "argumento cerrado y definitivo", y abogaba más por una composición espontánea e intuitiva. He aquí unas declaraciones muy significativas:

Esta tendencia mía de no apreciar gran cosa la composición me ha hecho descuidarla un tanto en mis libros. A mí, en general, es un tipo o un lugar lo que me sugiere la obra. Veo un personaje extraño que me sorprende, un pueblo, una casa, y siento el deseo de hablar de ellos. Yo escribo mis libros sin plan. Yo necesito escribir entreteniéndome en el detalle, como el que va por un camino distraído, mirando este árbol, aquel arroyo y sin pensar demasiado a dónde va.

Sus novelas presentan "una marcha disgregada" que permite "muchos cambios". Llegó a afirmar que "una novela es posible sin argumento". Lo que le importa son los episodios, las anécdotas, las disgresiones... Tampoco le preocupa la unidad, más propia, pensaba, de la obra teatral o del cuento.

Una novela larga será siempre una sucesión de novelas cortas.

Monumento a Pío Baroja en Madrid
En cambio, la invención, la imaginación disponible, eran para él las cualidades supremas del novelista. Y junto a ello, la observación. Como decía un crítico de su tiempo, Andrenio, sus novelas dan "la sensación de lo visto, de lo vivido, contado rápidamente con rasgos expresivos y seguros, como narra un testigo presencial".
Confiesa, en fin, Baroja que sus obras "no quieren probar una tesis". Es cierto, pero eso no significa que de ellas no se desprenda una concepción de la vida. Incluso es frecuente que se intercalen en la acción disquisiciones en las que se barajan ideas de índole variadísima, pero siempre insertas en la experiencia vital de un personaje. Todo esto adquirirá, no obstante, su exacto sentido si se matiza con una opinión de Galdós que nuestro autor recoge en sus Memorias. Al indicarle Baroja que escribía "sin técnica ninguna", Galdós le respondió:

Yo le probaría a usted con algunos de sus últimos libros en la mano que hay en ellos no sólo técnica, sino mucha técnica.

Baroja comenta:

De entonces acá, he pensado en la técnica de la novela y he visto que, en gran parte, Galdós tenía razón.

Y reconoce que hay "una ciencia de novelista, quizá intuitiva, muy perfecta y muy sabia".
En definitiva, lo que Baroja llama "falta de composición" o "desorganización" no son sino formas particulares de componer y de organizar la materia novelística. Lo que sí queda claro de todo ello es la novedad que su manera de contar suponía en relación con la estructuración del relato en la novelística inmediatamente anterior.