domingo, 20 de noviembre de 2011

La literatura, espejo de la sociedad medieval

Las corrientes y los hechos literarios más significativos de la Edad Media tienen su explicación en los principales acontecimientos histórico-culturales que tuvieron lugar en este periodo.

  1. Las constantes luchas que se produjeron como consecuencia de la Reconquista dieron lugar al nacimiento de una corriente de literatura heroica, que se desarrolló fundamentalmente a través de la épica. Esta literatura pretendía difundir las hazañas de los héroes en su participación en las luchas del momento. Las principales manifestaciones de este tipo de literatura son los cantares de gesta, como, por ejemplo, el Poema de mío Cid.
  2. La convivencia multicultural en la Península propició un clima de intercambio que repercutió en la literatura de formas muy variadas. Por una parte, permitió que en los reinos cristianos se conocieran diversas obras orientales que tuvieron una influencia notable en las literaturas romances. Y por otra parte, originó la fusión de elementos pertenecientes a culturas distintas en una especie de mestizaje literario; así, no es extraño encontrar versos romances al final de poemas escritos en árabe o en hebreo, u obras romances escritas con caracteres árabes o hebreos.
  3. La existencia de una sociedad teocrática, que tenía en la religión su principal organizador y en la cual cada uno se sentía como miembro de una gran colectividad gobernada en última instancia por Dios, produjo una corriente de literatura didáctica que pretendía enseñar la forma de vida correcta según los valores religiosos de la época. Esta corriente de literatura didáctica fue desarrollada por los clérigos del mester de clerecía, entre los cuales destaca Gonzalo de Berceo.
  4. La percepción de formar parte de una colectividad tuvo, además, otra consecuencia: el carácter anónimo de gran parte de la literatura medieval. En efecto, los escritores no tenían conciencia de propiedad con respecto a sus escritos, ni sintieron la necesidad de diferenciarse de los demás firmando sus obras. Muestras de este carácter anónimo de la literatura son los cantares de gesta y buena parte de la lírica medieval.
Los géneros medievales
Llamamos literatura medieval al conjunto de producciones literarias escritas en romance que se compusieron entre principios del siglo X y finales del XIV.
En la Península, las primeras manifestaciones literarias en romance que se conservan son unas breves composiciones líricas escritas en mozárabe. Algo después se desarrolló en Cataluña una corriente de poesía trovadoresca y en Galicia surgieron en la misma línea las cantigas galaico-portuguesas. La lírica es, por tanto, el género que antes aparece en las distintas literaturas peninsulares.
Ahora bien, la mayor parte de las manifestaciones literarias medievales conservadas no pertenecen a la lírica sino a otras dos corrientes muy cultivadas en la época: la literatura heroica y la literatura didáctica.
  • La literatura heroica refleja el ideal de la época del héroe batallador que reúne en sí todas las características del buen señor: fuerte, valiente, religioso, guerrero y defensor de la comunidad a la que pertenece. Esta literatura nace al amparo de la Reconquista y pretende difundir las hazañas de los que son considerados como hombres ilustres por su participación en las luchas de la época. Se trata de una literatura que, por un lado, enaltece los valores feudales y, por otro, difunde las grandes gestas del momento, convirtiéndose así en medio de comunicación y transmisión de los principales acontecimientos. La literatura heroica se desarrolló fundamentalmente en el seno del llamado mester de juglaría.
  • La literatura didáctica se encuentra en manos de los clérigos, que pretenden mostrar la forma de vida correcta y mantener los ideales religiosos que sustentan a la sociedad feudal. El movimiento literario que desarrolla este tipo de literatura ligado a los monasterios es el mester de clerecía. El carácter didáctico y moralizante de la literatura medieval trasciende el ámbito del mester de clerecía e impregna también a las primeras obras en prosa escritas en castellano.